La foto es lo primero que ve quien revisa su currículum, antes incluso de leer su nombre. Aun así, en muchos CV aparece una imagen recortada de una foto de grupo. Aquí le explicamos cómo conseguir una buena foto profesional: usted mismo con el móvil, en un estudio o con inteligencia artificial.
Antes de ver las opciones, estos son los cuatro puntos que marcan la diferencia. Valen para cualquier método.
Gratis y, con algo de cuidado, sorprendentemente buena. Solo necesita una ventana, una pared clara y veinte minutos.
La vía clásica y la de mayor calidad, si dispone de presupuesto y tiempo. En España, una sesión corta de retrato profesional suele costar entre 60 y 150 euros, con unas cinco a diez fotos editadas. Las sesiones más largas, de una hora y con más material, se sitúan entre 200 y 350 euros.
Lo que obtiene: luz de estudio profesional, alguien que corrige su postura y archivos ya retocados. Lo que implica: pedir cita, a menudo con una o dos semanas de antelación, y desplazarse.
La alternativa más reciente. Usted sube unos cuantos selfies y recibe fotos profesionales con ropa formal, fondo neutro y luz uniforme. Sin cita, sin desplazamiento y en unos treinta minutos.
Aquí conviene fijarse en dos cosas. El parecido: la foto debe parecerse realmente a usted, o quedará en evidencia en la primera entrevista. Los servicios serios no adelgazan la cara ni aclaran la piel. La piel natural: busque textura visible en lugar del efecto plástico por el que son conocidas muchas fotos generadas con IA.
En VeriPortrait puede ver primero una vista previa gratuita de su foto y pagar solo si el resultado le convence. Desde 15 euros, con garantía de devolución incluso después de la descarga.
| Opción | Precio | Tiempo | Calidad |
|---|---|---|---|
| Usted mismo con el móvil | gratis | 20 minutos | variable |
| Estudio fotográfico | 60–350 € | 1–2 semanas de espera | la más alta |
| Inteligencia artificial | vista previa gratis, luego desde 15 € | unos 30 minutos | buena |
No lo es por ley. En España sigue siendo habitual incluirla y muchas empresas la esperan, aunque cada vez más procesos la omiten para evitar sesgos. Si decide ponerla, que sea profesional: una mala foto resta más de lo que suma.
En papel, lo habitual es 3,5 × 4,5 cm o 4 × 5 cm. En digital basta una imagen vertical de al menos 600 × 800 píxeles. La proporción 3:4 sirve para ambos.
Sí, y es recomendable usar la misma en ambos sitios: refuerza el reconocimiento. Tenga en cuenta que LinkedIn muestra la imagen en redondo, así que centre bien la cabeza.
Cuando deje de corresponderse con su aspecto actual. Como referencia, cada dos o tres años, o antes si ha cambiado de peinado, se ha dejado barba o empezado a usar gafas.
Suba sus selfies y vea la vista previa sin coste. Solo si le gusta, desbloquea el set completo desde 15 €, con garantía de devolución.
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